Una de las noches más eróticas de mi vida ocurrió en esta barcaza navegando por el rio Mekong en Laos, estaba viajando con mi compañera inglesa Lisa, decidimos viajar por el Mekong para hacer uno de los trayectos de Luang Prabang hasta Vientiane, pasaríamos toda la noche en la barcaza, bueno escogimos nuestros sitios en el interior, pues se trataba de guardar nuestro espacio, ya que podrían venir más viajeros y se podría estar apretado, Lisa decidió escoger un sitio lejos de mi en el otro extremo. No tardaron mucho en llegar otro grupo 2 chicas y un chico, de Australia esta vez. Al principio parecía que querían una habitación o espacio separado de nosotros, después de unos 20 minutos de discernir entre ellos, se unieron a nuestro espacio, no nos hablamos ni tan sólo un hola o intercambio de nombres, Nahomi (nombre imaginario) era la chica mas bonita de este grupo, cuando ya era de noche y sin luces y todo parecía tranquilo como un susurro de las aguas del Mekong, Nahomi se movió y me susurró que pasase lo que pasase no me moviera de mi sitio, ella se colocó en el centro del grupo, era fácil distinguir por el claro de la Luna, yo pensé entre mis adentros ¿Será un nuevo juego? ¿que sucede?.
Bueno lo cierto es que Nahomi, en un modo silencioso empezó a masturbarse, yo incrédulo no me creía lo que sucedía, así que quise acercarme para ver algo, pero Nahomi que se percató de mis intenciones, me dijo otra vez, por favor no te muevas de tu sitio, y así ya no intenté moverme más, bueno lo que ocurrió después fue que las otras dos chicas emularon a Nahomi y empezaron a masturbarse también, en total el erotismo en esta barcaza del Mekong era tan espeso que superaba en creces a cualquier experiencia anterior de mi vida, ni porno, ni literatura erótica, ni nada, eso era real, mi primer orgasmo llegó sin siquiera tocarme y así se sucedió hasta el amanecer luego fui yo quien ayudaba a que el fuego no sé apagase, fueron horas y horas de continuos orgasmos y susurros de placer, por la mañana Nahomi apareció casi sin energía y todos estábamos con el sentimiento de que no queríamos que esto hubiese terminado nunca, nos despedimos sin intercambio de teléfonos ni nada, había sido otro día de viaje, tan solo.
Y nuevas aventuras nos esperaban a todos.
domingo, enero 16, 2005
Viajando por Laos
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